El 4 de noviembre será el juicio oral por el homicidio de Héctor Lamami


Pablo Catrihual es el único imputado por el delito de homicidio simple del que fue víctima Hécto Lamami durante un hecho de robo en su departamento del barrio Malvinas de la capital provincial, ocurrido en febrero del año pasado. Las audiencias se realizarán en la Oficina Judicial de la ciudad de Rawson y un tribunal integrado por tres jueces estará a cargo de la resolución acerca de la culpabilidad o inocencia de Catrihual, hasta el momento detenido en la Alcaidía de Trelew y sometido a tratamiento médico por una grave afección renal.

La acusación del Ministerio Público Fiscal estará a cargo de la fiscal general Graciela Suárez García, mientras que de la defensa del imputado será responsable el abogado particular Abdo Manllauix. En carácter de querellante en representación de la familia de la víctima, estará el abogado Gustavo Latorre.

Lamami murió como consecuencia de los golpes recibidos cuando al menos dos delincuentes ingresaron a su departamento del barrio Malvinas Argentinas de Rawson con intenciones de robo. Fue golpeado ferozmente especialmente en el abdomen y tórax además de inmovilizado de pies y manos con alambre. Así quedó y fue abandonado por los ladrones, agonizando hasta morir.

La víctima tenía 64 años de edad y vivía solo. Al momento del robo se hallaba además muy enfermo. Resultó ferozmente golpeado en el abdomen por los ladrones, además de que fue amarrado con alambre en sus brazos y piernas Su estado de salud no soportó la agresión y murió en su habitación. Un golpe en el abdomen le produjo fracturas de costillas que afectaron sus posibilidades respiratorias. Además se le cubrió el rostro por lo que la sofocación en sus vías respiratorias, incidió en la agonía y posterior muerte. El cuerpo de Lamami fue hallado por familiares suyos cerca de las 19 hs. del 13 de febrero del año pasado. Los ladrones buscaban una importante suma de dinero que no pudieron encontrar. En el departamento se verificó un importante desorden.

Una de las pruebas en su contra resulta muy importante. Se trata de restos del ADN de Catrihual hallados en los alambres usados para maniatar a la víctima. En su momento el hecho fue considerado grave por la fiscalía y la querella por la violencia innecesaria ejercida contra la víctima, la incriminación que realizaron en su contra dos testigos y las amenazas contra ambos. Cabe destacar que entre las pruebas determinantes –además de las científicas- existen llamadas telefónicas y los testimonios de allegados al imputado.

La expectativa de penal para Catrihual es de 15 años de prisión.